Todo al Digital

Todo al Digital

¿Alguna vez te has parado a pensar cuántas decisiones tomamos a lo largo del día? Puede que no sean cuestiones de vida o muerte, pero nos pasamos el día decidiendo cosas.

Normalmente decidimos sobre cosas banales como qué me preparo para comer mañana o qué música me pongo de camino al trabajo. A veces incluso pasamos media hora decidiendo, aún sabiendo en el fondo que estamos perdiendo un poco el tiempo. Y es que ¿a quién no le ha pasado que ha estado media hora eligiendo película en Netflix y al poco de que empiece se ha quedado dormido?

Si a menudo nos cuesta decidirnos con cosas simples, cuando vienen las grandes decisiones, esas que probablemente van a definir nuestra vida, la cosa se complica. En mi caso siempre son muchas vueltas a la cabeza, con los años me he ido haciendo más indecisa y a menudo con miedo a equivocarme.

Esta historia que voy a contar va de eso, de tomar decisiones y del miedo a equivocarse. Y aunque a veces sería genial poder hacer “control z” para deshacer y empezar de nuevo, al final del día, todo aporta de una forma u otra.

Eran otros tiempos

Todavía recuerdo el día que tenía que elegir qué carrera estudiar. Mi madre y yo sentadas en un sofá leyendo programas universitarios. Me hubiera gustado tener más información sobre qué me depararía el futuro en función de lo que eligiese. Y muchos pensarán “haber mirado en Google que tiene respuesta para todo”. Lamentablemente, eran otros tiempos.

A mí me gustaba el marketing, pero también para eso, eran otros tiempos. No existía la posibilidad de especializarse en este sector directamente, había que pasar primero por al menos tres años de Publicidad y RRPP.

Cinco años después, me había Licenciado en Publicidad y RRPP y mentiría si dijera que estaba menos perdida que años atrás. ¿Y ahora qué? Ahí estaba yo, una vez más teniendo que decidir que hacer. Decidiendo si apostar por lo que 5 años atrás me gustaba o si apostar por lo que todas las señales indicaban que era para lo que yo estaba hecha. Siempre me ha gustado la organización y la planificación (a veces no sé si es un poco TOC querer tener todo tan controlado) y me fijo de forma innata en los detalles. ¿Sería la organización de eventos mi sitio?

Un máster, un montón de prácticas en todo tipo de eventos y casi un año en Inglaterra: estaba preparada, lista y convencida. Tras años de probar en distintas empresas, de aprender mucho y de ir creciendo poco a poco, a veces tenía dudas. Sinceramente, me encantaba lo que hacía, y para que engañarnos, se me daba bien. Pero ¿esto ya era para siempre? Una vocecita algo ambiciosa dentro de mí me decía que no era suficiente, necesitaba un camino con más recorrido.

Más vale tarde que nunca

Durante estos años me había seguido picando la curiosidad por el marketing, en concreto por el marketing digital. Hice algún curso tímidamente, pero sin profundizar demasiado. El día a día me comía y no tenía tiempo de calidad suficiente para asignaturas pendientes.

A veces todos necesitamos un pequeño empujón en el culo para hacer eso que no nos atrevemos a hacer sin ese impulso extra. En mi caso más que un empujón, fue una catapulta llamada Covid-19. Aterricé en un lugar en el que no había estado en años, en el que me sobraba día. ¿No era este el momento perfecto para mis asignaturas pendientes?

Siempre he tenido claro que hay que arriesgar y si quieres algo hay que ir a por ello, aunque de algo de vértigo. Y así es como he terminado en Mediacore, apostando todo al digital.

Cuando tomamos decisiones importantes, nos queda la duda de si estaremos eligiendo bien. En esta ocasión, no tengo esa duda. La vocecita ambiciosa que me hablaba desde hace tiempo dice que aquí sí que hay un largo camino por recorrer y que aquí también se necesita organización y planificación.

He tardado en volver a mi primera idea, pero más vale tarde que nunca.

Raquel Bermejo, Digital Analyst

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