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Por qué el SEO mola

Por qué el SEO mola

Empezaré diciendo algo que los profesionales del sector solo se atreven a decir en la intimidad: el marketing no va a hacer del mundo un lugar mejor. No curamos a nadie, no apagamos incendios ni enseñamos matemáticas (ni ninguna otra cosa) a las futuras generaciones. Sí es verdad que desde agencias como Mediacore Solutions ayudamos a que negocios de todo tipo y tamaño tengan éxito mediante campañas digitales, y que detrás de esas empresas hay personas, pero coincidiremos en que esta labor, desde cierto punto de vista, puede parecer algo materialista. En este contexto, algunos hemos descubierto en el SEO (Search Engine Optimization) un refugio, un lugar en el que confluyen las oportunidades profesionales con poner un pequeño grano de arena en hacer de nuestro entorno (digital) un poco más habitable.

Google premia una buena experiencia del usuario

El SEO mola porque Google necesita que mole. El buscador trata de darnos las respuestas que más satisfacen nuestras consultas para que nos siga siendo útil y no dejemos de utilizarlo y así, poder seguir haciendo viable su negocio mediante la plataforma de anuncios de pago de Google Ads. Si alguna vez te has preguntado por qué una determinada página web aparece en primera posición ante una búsqueda, la respuesta es sencilla: el algoritmo de Google considera que esa página es la que te va a ser de mayor ayuda. Dicho de otra forma, si cuidamos el SEO de una página web porque tenemos el (malvado) objetivo de aparecer en las primeras posiciones del buscador, irremediablemente tendremos que cuidar también a las personas que pueden estar interesadas en nuestro contenido.

El progreso de la tecnología y de la inteligencia artificial han conseguido además que el proceso de clasificación de Google no se base en una mera cuestión de coincidencia de keywords, algo que sí ocurría hace años. Con esto me refiero a que el algoritmo, ante la búsqueda, por ejemplo, ‘nuevo Google Analytics’ no va a devolver en primeras posiciones las URLs que más veces repitan estos términos, sino que mostrará las que aporten verdaderamente una información de mayor calidad para el usuario, desterrando para siempre lo que se conocía en el mundillo del SEO como keyword stuffing. Es cierto que al bot de Google todavía tenemos que darle ciertas pistas para que nos entienda mejor y debemos hacerle lo más sencillo posible el rastreo de nuestro sitio. ¿Significa eso que estemos dejando de lado a los humanos y que hayamos vendido nuestro alma a las máquinas? No lo creo, sobre todo porque ese tipo de ‘optimizaciones’ suelen conllevar también una mayor calidad para los usuarios.

El contenido es el rey pero cuando hablamos de que Google premia una buena experiencia de usuario nos estamos refiriendo a mucho más. Si tu web tarda en cargar, no tiene una estructura de categorías clara o su diseño no está bien adaptado a los móviles, Google te penalizará en su ranking. Al final, casi todo se reduce en un par de conceptos: calidad y relevancia.

También me parece muy interesante la parte más técnica del SEO. Poder controlar al bot de Google, decirle si preferimos que no pierda tiempo en visitar determinadas URLs para que se lo pueda dedicar a otras que nos interesan más, especificarle que hay ciertas páginas que no queremos que aparezcan en su índice… Si tú también tienes curiosidad por conocer un poco más sobre cómo funciona el buscador de buscadores, te recomiendo que veas este documental producido por el propio Google:

El SEO como canal digital saludable (organic)

La sobreexposición de los usuarios a la publicidad en Internet es un asunto que preocupa. Una muestra de ello es el cambio en la política de cookies aprobado por el Comité Europeo de Protección de Datos. La lógica hace pensar que en los próximos años se seguirá avanzando en este aspecto y estrategias de marketing digital como las de retargeting cada vez se encontrarán más trabas. Este tipo de campañas siguen reportando un enorme rendimiento a los anunciantes en la actualidad pero hay una cosa que se debe tener en cuenta: los usuarios no están buscando esos anuncios, sino que se les impacta. En muchas ocasiones esto cansa a las personas que simplemente quieren navegar o consumir contenido en sus redes sociales o Youtube y ven como su experiencia está siendo interrumpida.

En este punto, el SEO también tiene algo que aportar, ya que su funcionamiento es mucho más respetuoso con el usuario. ¿Por qué? Porque se basa en una simple cuestión de calidad y relevancia ante una consulta. Además, es el usuario el que busca la información y no al revés. Por ello, bajo mi punto de vista, se puede decir que el SEO podría funcionar como un canal que no va en contra de lo que se conoce como ‘calm technologies’, un movimiento que está tomando cada vez más fuerza y que se rebela contra las interrupciones innecesarias de la tecnología en nuestro día a día. De hecho, será muy interesante ver en el futuro el desarrollo de las búsquedas por voz, algo que evitará que necesitemos mirar una pantalla para hacer una consulta, y que además hará más necesaria que nunca la utilización del lenguaje natural en los contenidos para responder a las preguntas de los usuarios.

No todo es bonito: el monopolio de Google y la compra de enlaces

Obviamente, en esto del SEO no todo es bonito. El mercado de los buscadores se parece demasiado a un monopolio como para pensar que esto se deba únicamente a una mayor calidad del producto de Google. De hecho, en 2017 ya salió a la luz que la compañía fundada por Larry Page y Sergey Brin estaría pagando 3.000 millones de dólares a Apple para que Google fuera el buscador instalado por defecto en todos sus dispositivos, lo que propició una investigación antimonopolio por parte del Departamento de Justicia de EEUU y que todavía sigue en curso.

Otro de los aspectos que da pie a suspicacias es la compra de enlaces externos. Google dice que no se debe pagar para que haya enlaces que apunten a tu web pero, al mismo tiempo, recomienda que te asegures de contar con cierto número de ellos si quieres aparecer en su índice. Finalmente, esta intencionada contradicción ha provocado la aparición de una especie de mercado semiclandestino de backlinks.

¿El SEO es solo posicionamiento en buscadores?

En resumen, cuando escuchamos el término ‘SEO’, pensamos solamente en la mejora en el posicionamiento en buscadores, cuando, en realidad, es mucho más. El SEO es algo así como tener tu tienda o tu casa limpia y bien decorada, agradable para recibir a una visita (ya sea de una persona o de un bot) y ofrecerle de forma ágil la información o el producto que busca. Al final, subir en el ranking de Google es solo una consecuencia de hacer las cosas bien.

Guillermo Marín

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