‘Pónmelo en bonito’

‘Pónmelo en bonito’

Me gusta dibujar, de toda la vida. Y soy muy perfeccionista. Cuando estaba en Preescolar, un día mi profe dibujó en la pizarra un elefante con la trompa hacia arriba. Yo estuve muy angustiada hasta que llegó la hora del recreo. Entonces, por fin, pude agarrar la tiza y pintar las arruguitas de la trompa que mi profe había obviado en un acto de grave negligencia #truestory

En el colegio era la niña a la que sus compañeros pedían ayuda para poner las cosas “en bonito”. En los trabajos grupales reunía las partes de cada uno, daba coherencia al formato, corregía alguna falta de ortografía y perpetraba una portada dándole caña al WordArt.

Un mal consejo en un mal momento

Me gustaba dibujar y me interesaba todo lo que tenía que ver con las artes gráficas, pero un mal consejo en un mal momento y, de repente, me vi estudiando Psicología y siendo terapeuta de pareja. Es una profesión tremendamente interesante, pero requiere vocación. Me di cuenta de que yo no la tenía porque no sentía interés por seguir aprendiendo.

Aunque nuestra percepción está sesgada por nuestros intereses, nuestros conocimientos y nuestra experiencia, sí hay estímulos a los que todos reaccionamos de manera similar. Los colores y las formas generan emociones que han sido ampliamente estudiadas. El marketing lo sabe y lo usa. Esas sensaciones, muchas veces inconscientes, suelen estar mediadas por la cultura y el contexto, o incluso tienen un pasado adaptativo (hay que intentar no chupar sapos de colores chillones, o sapos en general).

El Diseño Gráfico usa los colores y las formas para comunicar. Puede producir tranquilidad, pasión, equilibrio, inseguridad… Puede evocar una época pasada o futura. El Diseño puede ayudar a vender una marca, pero también sus valores asociados. No es subjetivo, casual o impulsivo, como quizá podría pasar con otras expresiones artísticas. Existen pautas más o menos flexibles, hay una intención clara y las decisiones deben estar justificadas. Eso no impide que haya multitud de soluciones válidas para un mismo escenario comunicativo.

Educar nuestra mirada y empaparnos de los demás

Los diseñadores debemos conocer estos principios y utilizarlos a nuestro favor a la hora de transmitir una idea. Tenemos que conocer las herramientas, los programas, pero también la psicología del color, las tipografías, la composición… Tenemos que conocer la cultura que nos rodea, las referencias estéticas, las tendencias, el humor de nuestra época, a nuestro público objetivo. Y, además, educar nuestra mirada y empaparnos de lo que otros, mejores que nosotros, han hecho antes.

Hay que entrenar la creatividad, mirar mucho, fijarse, comparar, analizar, extraer patrones, conclusiones, probar. Como tantas personas, he tenido la suerte de contar con cierta cultura visual “accidental” que he adquirido sin querer. He sido un poco friki toda la vida y he devorado repetidas veces películas, series o cómics (por poner algunos ejemplos) con calidad gráfica. Que mi padre sea diseñador gráfico, dibujante de cómics y amante del cine tendrá algo que ver, digo yo. He tirado muchas veces de una “intuición” que, obviamente, estaba entrenada. Pero eso no basta.

Actualmente estoy comenzando mi carrera profesional dentro del Diseño Gráfico y por fin me pagan para que ponga las cosas “en bonito”. Y, aunque me queda muchísimo por aprender, esta vez no me faltan ganas.

Lucía Arjona

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