Me gustaría conocer el mundo

Me gustaría conocer el mundo

Este mes me toca a mí encargarme de las palabras. Como me encanta escribir, esta tarea debería ser algo bastante sencillo. Así lo diría mi papá en su primer libro de poemas, “escribo a mí mismo porque me gusta leer lo que hago para saber lo que hice”. El problema se produce cuando le toca a una escribir tres meses antes de lo que estaba previsto, en la semana del IVA y, además, en castellano. Podría escribir de mis sueños de la infancia. Quizás del más importante de ellos, que es que a mí me gustaría conocer el mundo.

Así me lo recordaba una buena amiga hace tres años y lo cierto es que lo voy realizando. Así sea por un viaje con mi familia, sola, con mi pareja o mis amigos, ahí voy despacito conociendo un lugar y otro, siempre con el mismo objetivo principal. Observar y conocer un poco más de lo que existe en esta vida, las personas, la comida, la arquitectura, la cultura, el mundo y sus influencias.

Una inquietud construida entre ciudades

Podría hablar también acerca de lo que he trabajado, de mi profesión. En esta materia, tendría la difícil tarea de elegir entre administración, producción, eventos o a la que me dedica ahora mismo hasta, la Tecnología de la Información, aquella que fuese mi primera formación. Pertenezco a la época de los procesadores 286, a la de los discos 3 1/2, a la de los compiladores. De un tiempo en el que Internet no era lo que movía o conectaba a tantísima gente. Y es que no soy tan joven por mi edad, ya que hablamos de los años 90 o 93. Podría parecer que no, pero desde luego la vida ha cambiado muchísimo.

En medio de tantísimo número en un solo párrafo fácilmente podría deducirse que trabajo como financiera, que los números también me encantan. Quizás por ser una materia más lógica y ordenada, donde es más fácil saber que 2 más 2 son 4 y no 5. Pero no es así, no podría trabajar de ello. Ya que mi capacidad de trabajar los pensamientos me conducirían más allá de psicología o la aritmética. Sería una locura.

No obstante, fue esta inquietud construida entre ciudades la que me facilitó el trabajo, la posibilidad de lidiar con perfiles y culturas muy distintas. En consecuencia, por qué no decirlo, a tener experiencia en estas áreas tan diversas. A estar preparada para los cambios, las presiones, y distintos ambientes.

La pasión por la música

Podría escribir sobre mi pasión por la música. Aunque no sea cantante o no sepa tocar un instrumento, crecí escuchando música. Me gustan demasiado la guitarra, el saxo y la gaita. Desde niña, fui influenciada por un mix de Frank Sinatra, The Beatles y Luiz Gonzaga (cantante típico de forró, ritmo característico del nordeste brasileño). Influencias también de Roberto Carlos, Bee Gees, Eric Clapton o Mozart. De un lado, la influencia de mi ciudad, entre axé y forró, y de otro el rock, el jazz. Y por supuesto, mis preferidos, la samba y el blues.

Y es que al igual que Internet, la música también une la gente. Nos da la alegría de seguir adelante cuando escuchamos algo que nos gusta. Hace con que sea posible olvidar de los problemas por un momento, nos ayuda recuperar fuerzas.

¿Y por qué no hablar de Mediacore?

¿Y por qué no hablar de Mediacore? La agencia de Marketing Digital que me ha enseñado mucho más allá de facturas, cobros y pagos. Entender que son los outsorcings, las campañas de email marketing, las gestiones de SEM o SEO. O también la publicidad digital, la gestión de las redes sociales. O tantas otras herramientas tan importantes para hacer que los productos de nuestros clientes resulten mucho más interesantes.

Qué te llevas de esta vida

Vuelvo a mi propósito inicial que es, en definitiva, escribir sobre algo y aún no me ha venido una sola idea. Intento entonces buscar entre mis viajes, entre lo que he aprendido de mis experiencias en este mundo. Ya que, aunque mucha gente diga que conozco muchísimos lugares, a mí aún me sabe a poco. Entre Américas, Europa y África, puedo afirmar haber estado en muchos pueblos, muchas ciudades. Lugares a los que podría llamar mi casa, it feels like home. Mucha belleza, riqueza y, desgraciadamente, pobreza también

Si las personas son más frías o receptivas, poco importa. Lo que sí importa es lo que sigo aprendiendo con cada una de ellas. Lugares y personas donde un poco de comida, una sonrisa y una “mirada” confidente se convierten en aquello que nos mueven de verdad. Y ocurre los mismo con las empresas en las que he estado: tanto aprendizaje o la capacidad de creer que la vida es bella es lo más importante de todos ellos. Porque de la vida no llevamos nada, solo amor y memorias.

Estoy agradecida a mis amigos españoles por recibirme en esta empresa, por hacer que me guste tanto la capital, por poder regresar al país de donde salieron algunos de mis antepasados. Estoy agradecida por tener esta oportunidad, la experiencia, de poder salir de mi país cuando sé que muchos allá no tienen un mínimo por ciento de posibilidad.

He aquí otros de mis sueños: tener una organización no gubernamental para ayudar a la gente a realizar los suyos. O tantos otros proyectos… Un momento. Empiezo a revisar el artículo y percibo que no puedo seguir. Tengo más de 800 palabras, necesito concluir.

 

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