Maradona, el Bitcoin y el TikTok de turno…

Maradona, el Bitcoin y el TikTok de turno…

Primero, vayan por delante mis disculpas a Ana y Guillermo por tardar en enviarles mi artículo del mes, que bien me han perseguido y ya voy fuera de hora. Pero más que las disculpas, mi más sincera admiración y respeto por su trabajo. Qué difícil es esto de escribir y ellos hacen que parezca tan fácil… A diferencia de otras veces, no he tardado en escribir porque haya estado procrastinando, es sencillamente que todos mis intentos fallaban, no me gustaba nada de lo que escribía al releerlo. Se mezclaba por un lado mi autocrítica, con una realidad, y es que no sonaba en absoluto sincero. Después de varios intentos, ahí voy, ¡más con el corazón que con la cabeza!

¡Menudo año raro!

El COVID, el teletrabajo, TikTok, los políticos, el Zoom de los coj…, se muere Maradona, Trump, Tesla, el Bitcoin y la madre que les parió a todos. ¿Pero qué carajo está pasando, mundo?  Yo de verdad que no sé si es porque llego ya a una edad, digamos que mediana, y veo las cosas de otra manera o directamente se nos ha ido la olla a todos en este 2020. Yo pensaba que esto era más lineal, que más o menos era predecible con una varianza de +- 10% lo que iba a pasar al año siguiente… Pues menuda cagada para los que hicimos planes en el 2019, yo no he dado ni una.

Claro, con esta curita de humildad que ha sido el 2020 y en el que queda demostrado que Dios, el destino, o un pangolín con un resfriadillo (¿qué coño es un pangolín?, ¿cómo se come?), pueden cambiar el rumbo de nuestro universo y que somos sencillamente piezas que tienen que irse acoplando a una nueva realidad cambiante, ¿de qué escribo yo? Si yo sólo sé que no sé nada (¡y hasta esa frase la copio!).

Mi conclusión de 2020

Pues a riesgo de parecer pedante, os cuento mi conclusión de este 2020, y sin tener ni idea de qué va a pasar en el futuro (nadie lo sabe, ni siquiera el capullo de Sardá), lo único que he aprendido y que me ha funcionado este año es estar en movimiento, no parar, tener la sensación de estar haciendo algo útil, aunque a veces no lo fuera. Es mejor estar pintando números de lo que puede pasar el mes que viene, que entregarse al 100% a Netflix, mejor aprender Chino, que tomarse 10 cervezas, y mejor tomarse una cerveza, que ver las noticias y comentar las noticias en los grupos enfermos de Whatsapp.

Si mi hija de 2 años hablara y me pidiera un consejo, sería ese: muévete, sé inquieta, piensa y actúa. Si eres pensadora, rodéate de gente que actúe, si eres de acción, rodéate de gente que piense, y recuerda siempre lo que dice Kenny Rogers (con su infinidad de significados y de momentos para aplicarlos en la vida) en una sus míticas canciones:

You never count your money
When you’re sittin’ at the table
There’ll be time enough for countin’
When the dealin’s done.

Y sé generosa, que lo que tienes no es tuyo, lo has podido luchar, lo has podido trabajar, pero por lo menos, dale un 50% de valor a que simplemente has tenido suerte. Sí, la suerte, que es enemiga muchas veces de la soberbia, pero macho, ¿no hemos tenido suerte? Asómate a la puerta y mira. Tenemos suerte, pero no podemos plantarnos, tenemos que seguir adelante, que las fichas son del casino y están para jugarlas. 

Para el equipo de Mediacore

Y este mensaje es para el equipo de Mediacore, que vais a ser los únicos en leer estas líneas (junto con algún crawler de Google):

Gracias por aguantarme, gracias por apoyarme a mí y a la empresa, gracias por vuestros sacrificios, por intentar comprenderme a veces y por haber sido y ser pacientes, gracias por decidir seguir invirtiendo vuestro talento en este proyecto. Por favor, seguid trabajando con la misma pasión y entrega y el día que ya la jaula se os quede pequeña, contad conmigo para lo que necesitéis, porque una nómina no paga vuestra dedicación y valéis mucho. Si creéis que sois un 10, sois un 11, y si pensáis que sois menos de 10, dejad la bebida, porque se os está yendo la olla. Claro que… en este año, es lo normal.

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