La política de privacidad: 5 consejos para antes de aceptarla

La política de privacidad: 5 consejos para antes de aceptarla

Las “típicas aplicaciones” que consiguen una popularidad altamente significativa y que provocan, por tanto, grandes descargas masivas a nivel mundial; provocan a su vez que un altísimo porcentaje de los usuarios dejen totalmente de lado la cuestión de la privacidad. Sin embargo, esta cuestión es uno de los temas más este es uno de los temas más críticos en torno a estas aplicaciones. Véase, por ejemplo, las polémicas levantas por la nueva política de privacidad de WhatsApp. ¿Puede, por ejemplo, interesarle a una aplicación comercializar nuestra cara? Hoy nos servimos de las declaraciones prestadas por Sergio de Juan-Creix, profesor colaborador de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC y experto en derecho a la publicidad; y Mònica Vilasau, profesora de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la UOC; para hablaros de la política de privacidad: 5 consejos para antes de aceptarla.

5 consejos básicos antes de aceptar la política de privacidad

¿Quién no ha recibido una llamada de publicidad planteándole una oferta sobre placas solares? ¿O una nueva fibra para la casa? ¿Cómo consiguen estos operadores nuestros números de teléfono? La popularidad, las prisas y, sobre todo, la ignorancia, pueden llevarnos a aceptar cláusulas poco restrictivas con nuestra intimidad o privacidad. Vilasau y de Juan-Creix afirman que todas las aplicaciones pueden ser potencialmente «peligrosas» para nuestra privacidad e intimidad, y por ello nos ofrecen los siguientes cinco consejos básicos antes de darle al problemático “Aceptar.” ¡Te las dejamos!

La primera y más importante: leer las políticas de privacidad

O asegurarnos, al menos, de que las empresas las que accedemos no transfieran nuestros datos a países con una normativa que no ofrezca garantías similares al Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). «Si están ubicadas en la Unión Europea, sabemos, al menos, que aplican el RGPD y que están sometidas a un control más cercano de las autoridades competentes», afirma de Juan-Creix.

Ejercer nuestro derecho de acceso para conocer qué datos nuestros se están tratando

Incluso obtener una copia de seguridad en determinados casos. De lo contrario, estas políticas irían en contra del RGPD, que prevé los derechos de acceso (poder saber todos los datos que tienen de nosotros), de portabilidad (poder recibir una copia de todos nuestros datos en un formato inteligible y estructurado) o de supresión. Si la aplicación se dirige a ciudadanos europeos, (por ejemplo, si está disponible en algún idioma europeo o si se permite el pago en euros), la empresa que la gestiona debería cumplir con estos derechos de los usuarios porque debe aplicar el RGPD, aunque esté ubicada fuera de la Unión Europea. Se debe tener en cuenta que la normativa de Estados Unidos es más laxa respecto a los derechos de los usuarios.

Poder identificar en la política de privacidad a qué o a quiénes pueden ceder nuestros datos

«Por lo general, la venta de datos personales no está permitida, afirma Sergio Juan-Creix, pero sí los pueden «trabajar» para vender publicidad a terceros (dentro o fuera de la aplicación, mediante el uso de cookies)». Y ¡ojo cuidado! Ya que existe también la posibilidad de que, en un futuro, la empresa o la aplicación sean vendidas a un tercero junto con todos sus activos intangibles como las bases de datos. Lo que conllevaría, por tanto, a una venta indirecta de nuestros datos.

Ver a qué aplicaciones internas damos acceso la app

«Hemos de ser cautelosos a la hora de dar permisos a las apps y, sobre todo, que tales permisos guarden coherencia con el servicio que nos van a prestar», advierte de Juan-Creix. Por ejemplo, sería normal que una app que modifica tus fotos pida acceso a la galería, pero no lo sería que pidiese acceso al micro, a los contactos o a la ubicación.

Tener en cuenta los derechos derivados de los deberes de integridad y confidencialidad

“En el caso de que se produzcan violaciones de seguridad, (por ejemplo fugas de datos), el responsable del tratamiento (quien recaba las imágenes o los datos),  deberá notificarlo a la autoridad de protección de datos correspondiente, y según las circunstancias que concurran, comunicarlo a los afectados”, concluye Vilasau.

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