Generando contenidos para humanos en la era de Skynet

Generando contenidos para humanos en la era de Skynet

Hace mucho tiempo, algo remotamente parecido al humano estándar de hoy día halló la manera de controlar el fuego, dando comienzo a una era de prosperidad. Más tarde llegó la escritura, la imprenta, Cazafantasmas I y II, y algo más tarde los memes. Y en algún punto de esta carrera hacia el progreso perdimos el norte y empezamos a enfocar nuestros esfuerzos en complacer a las máquinas en lugar de a nuestros semejantes. Comenzaba una era oscura para la humanidad.

Distopía comunicativa

Es el año 2020 (Año 100 después de Asimov). La información puede viajar en instantes de un punto a otro del globo, hemos hecho turismo virtual por Marte, y WordPress se usa para casi todo lo que pueda colgarse en un servidor. Tú, brillante editor de un conocido medio digital, naciste a mediados de los 90, tus padres te pusieron el nombre de algún personaje de teleserie de la época y estás escribiendo un artículo para tu magazine.

Has tenido que modificar el texto varias veces para ajustar la densidad de palabras clave, la longitud de caracteres y las meta-descripciones. Según tu herramienta de SEO (que es mucho más cara que tu seguro médico), tu artículo sobre “28 maneras de preparar brócoli para zurdos” tiene el potencial suficiente como para llegar de manera orgánica a 11.4K usuarios dentro de tu target (runners caucásicos de entre 25 y 32 años que no contengan más de dos vocales en el nombre de pila). Buen trabajo, Buffy Rodríguez.

Pocas horas después, en algún otro punto del planeta, Carlton Navarro, runner zurdo profesional y vegetariano amateur; termina su entrenamiento y decide echar un fugaz vistazo a su smartphone en busca de algún contenido que consumir mientras espera el autobús. Abre la sección de noticias y aparece tu artículo. Desgraciadamente su excitación y alegría inicial se contrarrestan con una sensación agridulce al leerlo. Tuerce la expresión al descubrirse ante una ensalada de keywords con contenidos ligeramente modificados sintácticamente de otras publicaciones e imágenes de stock que poco o nada aportan. Ese artículo no era para ti, Carlton. Era para Skynet.

Alimentando a la máquina

Quizá no lo sepáis: Skynet es una super-inteligencia artificial misántropa con potencia militar prácticamente ilimitada. También es parte del guion de Terminator, lo cual la convierte, afortunadamente, en una ficción. No obstante, nosotros tenemos a nuestra propia Skynet: Una inteligencia artificial desarrollada por humanos con algoritmos crípticos que están moldeando y modificando la manera en la que nos comportamos y comunicamos… ¿Os viene algún nombre a la cabeza?

Esta inteligencia parece haberse hecho en gran medida con el dominio de la libre distribución del contenido digital, y en un mundo en el que el medio informativo físico está en recesión (o libre caída), podríamos decir que se ha convertido en una especie de dictador virtual. Si pasas por el aro de su dictadura, te irá relativamente bien; de lo contrario caerás en el más absoluto de los olvidos.

Deus ex machina

No me malinterpretéis, el progreso tecnológico es maravilloso, y un pilar básico en nuestra sociedad actual. Pero es curioso cuanto menos darse cuenta de que somos nosotros los que nos estamos adaptando a la tecnología y no al revés como sería lo natural. Y no parece que esté muy claro el motivo por el cual lo hacemos. La tecnología que nos llevó a la luna cabe en un pendrive, hemos dado los primeros pasos en la computación cuántica, tenemos coches que conducen por nosotros… pero hemos aceptado de alguna manera que para que nuestro contenido sea adecuado tenemos que hacerlo más comprensible para una máquina que para un humano.

Hemos aceptado plegarnos a prácticas antinaturales (e incomprensibles en ocasiones) buscando unos resultados inmediatos y medibles, generamos ruido alrededor de nuestro mensaje solo con la esperanza de que un algoritmo nos ponga alguna estrellita más y le dé algo de difusión… Y ciertamente lo hacen en mayor o menor medida. Pero esto tiene una contrapartida, y es que estamos desarrollando y validando un modelo en el que nosotros estamos por detrás de los cálculos y las reglas de una máquina.

Estamos empezando a olvidar que en el otro extremo de nuestro post, de nuestro mensaje comercial o de nuestro artículo hay un humano. Quizá sencillamente porque a ese humano nunca le llegaría el mensaje de no pasar los filtros adecuados. Quizá porque nos hemos acomodado y nos parece más asequible la “psicología” de una máquina que la nuestra propia. O tal vez no tenemos papel alguno y simplemente estamos dando brazadas compulsivamente tratando de no ahogarnos en las aguas de internet.

En cualquier caso, las reglas volverán a cambiar. Los algoritmos serán diferentes y volveremos a necesitar cambiar la forma de comunicarnos. Y entonces todos los contenidos ya generados no serán óptimos para Skynet… ni para los humanos.

Javier Pastor

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