Aprender a no decir “no puedo”

Aprender a no decir “no puedo”

En mi casa siempre me han comparado con mi hermano, era algo inevitable ya que él era lo que todos conocíamos como un “fuera de serie”. Notazas y estudiante ejemplar, y claro… conmigo empezaron a llegar los primeros “sufís” a casa y esto, al principio, era algo que no entendían. Y aunque bueno, no les culpo, sí acabé un poco harta de la frase de… “claro, es que tu hermano”, “tu hermano no hacía esto”… Total que me volví bastante rebelde, una “niñata” podría decirse, que era como me llamaba mi hermano. Esto me duró todo el tiempo que estuve en el colegio pero, empezar la carrera supuso un cambio radical y comencé a sacar mucho mejores notas. ¿El motivo? Supongo que porque empecé por fin a estudiar algo que me gustaba y que me motivaba.

Y de repente… cambio radical

Ya en la carrera, una profesora de la universidad en su día nos dijo que no deberíamos descartar dedicarnos a vender siendo comerciales, venta pura (todo el sentido cuando te especializas en marketing). En su día a mí me parecía que jamás no podría dedicarme nunca a eso y que no me gustaba, es más, hablar en público era uno de mis mayores hándicaps. Era un show cuando tenía que presentar ante la clase, empezaba el infierno: sudores, tartamudeo, olvidar cosas…era incapaz de expresarme con claridad y exteriorizar lo que había estado horas trabajando.

Con el tiempo, la realidad te hace darte cuenta de que eres capaz de todo lo que te propongas, que si quieres puedes y que todos podemos hacer/estudiar lo que queramos, incluido “vender”. No me gustaba hablar en público, me propuse cambiarlo, escuché muchísimos consejos de gente que quería ayudar y a base de intentarlo vencí el miedo y hoy en día es algo que está superado. Además, yo me encontré con una “traba” importante cuando llegué a Madrid. Y es que para hacerlo más complicado todavía, la que era mi jefa en ese momento me comentó que no se me entendía al hablar, que debía moderar mi acento. Imagínate que es eso para alguien que está superando su “prueba”. Aun así, prueba superada.

Es como las matemáticas, al principio las odiaba y cuando las entendí me encantaron y llegué a disfrutar con ellas. Pues igual con el miedo escénico.

¿Y para qué cuento todo este rollo?

Para llegar a la conclusión a la que llegué al cabo de los años. En la vida hay que ser buen vendedor en todos los ámbitos de la misma y para eso es esencial vencer el miedo de hablar en público. Saber vender una idea te ayuda a las relaciones en general con amigos, con compañeros de trabajo… Es un “win win”.

Y en el terreno del marketing digital, que es el que nos atañe, aunque no sea comunicación tú a tú y estemos tras una pantalla, es muy importante recordar que “estamos vendiendo”. Porque más de una vez (muchas de hecho) nos enfrentaremos a situaciones que nos saquen de nuestra zona de confort, que nos pongan en peligro. ¡Y esto es lo divertido! Lo digo ahora, pero antes era impensable.

Al principio creía que era imposible, que “no podía”, y ahora echo la vista atrás y me hace gracia todo aquello. Por eso, cuando me enfrento a un problema, mi filosofía es intentarlo y no decir “no puedo” hasta que de verdad no esté en mis posibilidades.

Mar Inda Cervino (Digital Media Lead)

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